Alguien que me cuide
Estando soltera, algo que pensaba con frecuencia era: “quiero tener un esposo para que él cuide de esta situación, un hombre en quien confiar y depender para esto”. El anhelo se volvía más intenso cuando tenía que enfrentar “sola” algo que hubiera preferido delegar. Estaba cansada de esa sensación de “tener que cuidarme a mí misma” cuando en realidad deseaba ser cuidada por alguien más. Fui muy bendecida con padres que siempre me apoyaron, tenía un núcleo familiar al cual recurrir, pero había momentos que mi corazón suspiraba por un protector y salvador que me dijera: “tú tranquila, yo me encargo de esto”. ¿Alguna vez te sentiste así? Yo sí, y pensaba que la razón era la falta de un marido. Pero ¿sabes una cosa? Comprobé que estando casada he tenido la misma sensación varias veces. Y el Señor me ha encontrado alrededor de distintos pozos tratando de sacar el agua viva que solamente Él me puede dar. Estando soltera pensaba que el pozo de “confía y descansa en mí, yo lo so...